Algunos apuntes sobre la historia del azulejo sevillano durante el XVlll

El azulejo de montería


El tipo de azulejo más emblemático del siglo XVIII en Triana es, probablemente, el azulejo conocido por los coleccionistas como "tipo Delf", cuyos antecedentes se remontan a los realizados en Faenza hacia 1500, desde donde el modelo pasó a la ciudad holandesa de Delf en el siglo XVII, para fabricarse en gran cantidad, generalmente monocromos en azul y utilizando un sistema de fabricación rápida y barata (como es el procedimiento de trepa o estarcido), y desde donde, por fin, llegaron a España en grandes cantidades, para ser reinterpretados por los alfareros de Triana.

El azulejo trianero "tipo Delf" respeta el esquema compositivo de los holandeses con un tema central e independiente para cada pieza, que es enmarcado por un circulo tangente a los límites cuadrados del azulejo,reservandose los ángulos para dibujar un punto o una flor de trazos groseros, pero además de ser realizados en color azul, en Triana se realizan también en policromía.







El tema de estos azulejos es muy variado siendo frecuentes los astros (el sol, la luna, las estrellas), los dibujos de personajes bien de busto o cuerpo entero (damas, letrados con quevedos, leñadores,...), cestos con flores, y el más frecuente, el de "montería", que acabará desplazando a los demás motivos, y que está representado con figuras como pájaros, liebres, venados, jabalíes, cazadores, etc, en piezas que, como dice Gestoso, "si bien se revela a primera vista lo deficiente e incorrecto del dibujo, no deja de llamar la atención el sentimiento de la línea, la vida que daban a sus figuras, tanto a las humanas como a las de animales, la ligereza y espontaneidad para trazar paisajes con edificios tan inverosímiles como caprichosos".

En cuanto al uso de tales azulejos, dada su temática circunscrita a cada pieza, que permite su colocación en lugares de perfil irregular, se utilizó para revestir superficies de zonas de servicio como los hogares de las cocinas, interiores de las alhacenas, fuentes de los patios , y los peldaños de las escaleras donde, a veces, se desarrollan escenas completas en sentido horizontal para cada uno de los escalones.

Como pieza complementaria se fabricaron los denominados alizares, que, decorados con motivos similares a los azulejos que complementan, recubren las aristas de los lugares revestidos por aquellos.



El azulejo de propio

Se han llamado azulejos "de propio", o también "de censo", a un tipo de placa o azulejo muy empleado desde el siglo XVII, para, colocado en las fachadas de los inmuebles, dar noticia de la propiedad de los mismos por parte de entidades religiosas o familias nobiliarias. Generalmente representan un escudo o emblema de la institución, a veces completado con un corto texto y/o el número de inventario.

En 1771, siendo Asistente de Sevilla Don Pablo Olavide, se produjo la primera división administrativa de la ciudad en cuarteles, barrios y manzanas, que sustituría a la otorgada por Fernando III en 1248 tras la reconquista de Sevilla y que organizaba la ciudad en collaciones parroquiales. Además se comenzó a dar verdadero nombre al callejero, con lo cual surgió la necesidad de su señalización. Esta necesidad fue resuelta por medio de pequeñas losetas de cerámica, que los coleccionistas conocen como "azulejos de Olavide" y que comprenden tres tipos: unos que indican el cuartel, barrio y manzana correspondiente, otros que hacen referencia al nombre dado a la calle, y otros, por último, que indican el número de cada casa. Todavia, hoy, es posible encontrar in situ muchas de estas piezas.
 
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